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Hazte Ver. Festival Arcu Atlanticu 2019

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intervencion
Intervenciones artísticas. Martes 23 a domingo 28. Cimavilla. Plazoleta de Jovellanos, Plaza de la Fábrica de Tabaco (Periodista Arturo Arias) y Plaza de la Corrada
ISABEL CUADRADO
Tallas.
Plaza de la Corrada
MAITE CENTOL
OIL (Organización Invisible Lavanderas)
Plaza de la Fábrica de Tabacos
COCO MOYA + RAFAEL SM PANIAGUA
Ni sabemos si exisitimos
Plaza de Jovellanos

En todo ojo humano existe un punto ciego debido a que hay una zona de la retina, ocupada por el nervio óptico, que carece de células sensibles a la luz. Esto se traduce en que siempre ante nosotros hay una parte del espacio circundante que no vemos, y lo sorprendente es que no somos conscientes de esta zona de invisibilidad, la cual, sin embargo, se encuentra
muy cerca de la dirección en la que miramos (la zona invisible está a unos 11 respecto a nuestra visión frontal).

El famoso test que aquí reproducimos, permite hacer la prueba de ello. Cierre su ojo izquierdo, coloque su ojo derecho a unos 50 centímetros del rombo negro y mírelo con atención. Variando ligeramente la distancia mientras se va acercando al rombo, podrá comprobar cómo en un cierto momento, el círculo negro desaparece de su campo visual.

¿Qué sucede con la información o falta de información que el nervio óptico transmite al cerebro? El cerebro rellena esa zona del punto ciego con la información que le llega del entorno visual que la rodea, completa la imagen con la información visual del otro ojo (gracias a nuestra visión binocular).

Un mecanismo práctico y casi maléfico, automático, que puede trasladarse como metáfora de nuestra percepción y construcción del mundo y de nosotros mismos. Realidad y visibilidad no son lo mismo: hay tantas cosas sentidas como reales que no son visibles o tangibles, tantas otras que están ahí, a dos palmos de nosotros, y sin embargo no vemos, porque no queremos y seleccionamos nuestro punto ciego, porque no nos damos cuenta y permanecen escondidas, esperando un rescate, mientras otros
ojos completan la información y moldean nuestra realidad.

La plaza, espacio público, nuclear y patio de la ciudadanía, espacio dinámico, que se vive, atraviesa, siempre abierto. Ágora, asamblea, reunión, centro de la vida social de un pueblo. El arte contemporáneo no vive únicamente en galerías y museos, numerosos artistas y colectivos desde hace décadas desarrollan sus propuestas artísticas en el espacio urbano o natural, plazas, caminos o bosques se convierten en espacios de posibilidad, de relación, en definitiva, en espacios comunes desde los que
activar procesos compartidos de reflexión crítica y emocional a partir de una re-significación de la mirada.

Las propuestas de Maite Centol, Isabel Cuadrado y Coco Moya junto a Rafael SM Paniagua, pensadas para tres plazas emblemáticas del barrio de Cimavilla en Gijón, mantienen el doble juego o tensión entre lo alusivo/elusivo, velando y desvelando el
concepto implícito que las animan. Dispositivos visuales y táctiles que interactúan con el contexto e historia social de la plaza, pictogramas, metáforas y símbolos reconocibles tras un ejercicio crítico sobre los puntos ciegos de nuestra sociedad.

Proyecto comisariado por Virginia López